jueves, 17 de junio de 2010

Beatum Diem Natalem

Silencio. No hablas, no escribes, nada. Yo no escucho, no leo: tampoco nada. Desconozco la rutina y no pierdo tiempo en imaginarla. Sabes que tu nombre comienza con H; que nació en una butaca, tras la explosión de una bomba humana en Santa María la Ribera y que la humareda hizo un largo recorrido acompañado de blues y de todas las canciones que el conductor sabía, para llegar hasta Guerrero al lado de una manada de tigres.
     Pensé en flores, en bolígrafos lujosos, en escritorios de colección, en fotografías virtuales, en ediciones de video, en montón de chucherías, pero todo apela a las ruinas y no creo que sea adecuado... de cualquier forma, ¿qué es adecuado, escribir en clave?  Comencé a rememorar con la palabra escrita y pensé en convertirla en un deleitable presente, pero esa idea terminó descartada por tratarse de versiones unilaterales. Pensé en escoger una canción, pero todas me remitieron a los mismos ritmos y temas que habrán escuchado aquellos de antes... y Sabina está vetado, así que decidí no seleccionar ninguna compra, ni elegir ningún tema musical, ni inventar un recuerdo, ni evocar nada. Preferí limitarme a la frase Beatum Diem Natalem, cincuenta y dos días antes de la fecha y sentenciar que todo lo que haya sido lo dejo sólo para mí. 
P.D. Mientras, haré una conmemoración precoz saboreando a la "Mujer con corazón de hombre".

martes, 8 de junio de 2010

Ventajas y desventajas de viajar al estilo de Párpados azules

Ventajas:
1. Se hace lo que yo, sólo yo y por último yo decida.
2. Autoreconocimiento, autoexploración, autoexaminación.
3. Verdadero descanso del mundo exterior citadino con un mundo más exterior como lo viene siendo el mar con su respectiva playa de arena blanda.
4. Intento de simbiosis con Danny Boodman T.D. Lemon Novecento (lo cual es prácticamente una tarea imposible, aunque no por eso sea desventaja, por la sencilla razón de que estaré a orillas del mar y obviamente desde ahí no es lo mismo).
5. Como menos, bebo menos (bueno, quién sabe)
6. Están más a la mano, los tan apetetibles servicios de spa, que los hombres descuidados del hoy no prefieren por tratarse de actividades para afeminados o metrosexuales. (Sé que es un punto exagerado, pero necesito más ventajas, sean absurdas o no).
Desventajas:
1. Imprescindible elevación de costos, pues no habrá de otra que compartirlos conmigo misma.
2. Imposibilidad total de compartir de manera inmediata las maravillas del paisaje, del clima, del agua, del mar, de los nuevos sabores.
3. Conversaciones interiores o con desconocidos, generalmente acerca de temas superficiales como el clima, el paisaje, el mar o los nuevos sabores. (Aunque con este punto, se anularía el pasado y eso se convierte automáticamente en ventaja).
4. Absoluto miedo al transitar solitario por tratarse de una experiencia enteramente nueva, de ahí la intromisión del título Párpados azules.


     By the way... no olvide que si escribe el título de un libro, para un formato electrónico, es recomendable resaltarlo en itálicas. Ejem.: Las edades de Lulú de Almudena Grandes. Las comillas déjelas para títulos de capítulos, de textos antologados dentro de algún libro y otras muchas referencias más, pero definitivamente no para el título de un libro. Es básico, elemental... casi, casi dato de primaria ;) Y si de plano, pasa como en este blog, en donde estoy imposibilitada para subrayar o escribir en itálicas en el título de mi entrada, pues sencillo, haga una nota aclaratoria si es que es usted así de neurótico con la ortografía como yo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Cracovia

No recuerdo haberlo visto tomar el cuchillo, cuando me di cuenta, lo traía en la mano derecha. Todavía tuvo la decencia de orillarse para no provocar más tráfico, pero Cracovia es muy estrecha, de cualquier forma había dificultad para el resto de la fila. Todo sucedió tan rápido: Quejas, trajeados y peinados altos cacareando no sé cuánta cosa, insultos y un golpe... o por lo menos, intento de golpe. Se bajó y no sabía nada. De repente, dos mujeres se asomaron por la ventanilla del conductor a suplicarme que lo detuviera, que estaba mal, mientras yo argumentaba casi gritando, que ellos eran los equivocados, por su inconciencia, su desfachatez para obstruir el paso en una calle tan pequeña. Una de ellas dijo: ¡Trae-un-cuchillo! Lo miré cerca del portón, discutiendo. Ni siquiera recuerdo con exactitud. Bajé del auto, llevaba una falda negra, larga y una blusa azul, sin mangas. No sé cómo regresamos a los asientos del coche, intento y sólo veo una escena muda con el corazón palpitante, con la sensación de "qué estamos haciendo", con el temor de que algo terrible  podría sucederle y yo no sabría qué hacer. Creo que hasta ya habían llamado una patrulla. Después de eso, sólo recuerdo estar en la glorieta de Mixcoac, charlando... arrepentidos.

martes, 18 de mayo de 2010

Mayo

Dormir, trabajar, medio comer... nausear todo el méndigo día (sí, inventé una palabra chafísima, qué más da), dormir, preparar la cena de Coco, dormir, trabajar, medio comer... nausear todo el méndigo día, dormir, preparar la cena de Coco, dormir, trabajar, medio comer... nausear todo el méndigo día, dormir, preparar la cena de Coco, dormir, trabajar, medio comer, nausear todo el méndigo día, dormir, preparar la cena de Coco... revisar y revisar y revisar el facebook en busca del mundo allá afuera, que al final resulta más metido que nada por pertenecer a una pantallita...

Postear en nauseabunda depresión con afán de desahogo... clamando que mis deudores decidan pagarme por fin los pocos pesos... deseando con todas mis fuerzas no tener más náuseas ni mareos ni lágrimitas atoradas ni culpitas bobas ni posts negros y exhibicionistas... añorando la eterna sonrisa, la broma, el albur, la carcajada, la buena vibra (pero si esa soy yo, me desconozco, ni los chocolates me hacen la balona).

Neto, es cansado tener años de experiencia en depresión...

martes, 30 de marzo de 2010

¿Cuánto me debía el destino que contigo me pagó?

Yo sí creo en el karma. Estoy convencida de que la vida compensa o cobra facturas con harto interés. Algo bueno he de haber hecho para convertirme en cuija y poder acampar con placidez y seguridad...  Es probable que lo escrito a continuación tenga alta carga de cursilería, pero son los efectos del amor, quien no los haya sufrido, que tire la primera piedra:
Mi cuijo es una coincidencia hermosa, porque su llegada a mí fue espontánea (¿o debiera decir, mi arribo a él?). Lo "conozco" desde hace varios años. Sabía bien su apodo, desconocía su nombre y carecía de cualquier interés por él; incluso me caía un poco mal antes de haber charlado con él por msn, casi a diario. (reí mucho en múltiples ocasiones con sus ocurrencias sin pensar en él más que como un chico buena onda).  A pesar de eso, curiosamente dos detalles en particular nos acercaban harto por lo menos desde hace poco más de un año, mismos que me hacen pensar que nuestros caminos se encontrarían tarde o temprano, claro, eso ya no sería coincidencia, bah! (aquí es cuando algunos quizá opinen que la estoy forzando demasiado, pero da igual, también sería gracioso pensarlo así): 1. Mamá trabajó hace bastantes ayeres en una escuela primaria ubicada exactamente en la misma calle en donde se encuentra el campo de acampada para acampadores. Unas dos cuadras después, quizá, es lo de menos. Motivo de charla entre Mima y Joch, obvio. Y 2. Tengo la fortuna de tomar un micro cerquísima de casa que me deja cerquísima de la suya. Es como si una ruta  estuviera planeada previamente para nosotros (jajajaja es bobo, pero bastante útil cuando uno vive lejos del otro; no hacer transbordes ayuda y muucho, sobre todo a la economía si no se quiere gastar en taxi).
Cuachan no pudo llegar en mejor momento. Para entonces ya era más Julieta que Irma; había cerrado ciclos apaciblemente y recibía mi nueva vida con entusiasmo y carcajadas. Lo que menos esperaba y mucho menos buscaba, era un compañero... sin embargo, lo encontré.  La madrugada en que Israel nos recibió en su habitación, sin planearlo, compartimos un montón de cosas además de la cobija. Después de pruebas de sombreros, pelucas y fotografías, las chicas durmieron mientras nosotros charlamos y nos descubrimos. Fue raro e inesperado, pero no por eso mal recibido. Me topé con un chico sonriente que siempre tiene un comentario gracioso e inoportuno en el momento más solemne, es torpe y amoroso, justo a la medida de esta nueva yo. Un día de aquellos en mi larga depresión, pensé que jamás encontraría nuevos momentos para disfrutar a tope; sentencié que lo había vivido todo (lo bueno, lo malo y lo feo del amor, claro). Mi historia ahí está y estará siempre intacta, imprescindible e importante, es imposible (e inquerible [me vale si no existe la palabra]) deshacereme de ella, sólo que en verdad creía que no sería capaz de sentirme así, plena y enorme viviendo y construyendo una nueva y hermosa historia. Este hombre de corazón grande está plagado de razones para sonreir todos los días y no pienso desperdiciarlo ni un segundo.

sábado, 6 de marzo de 2010

Febrero


Febrero fue raramente intenso e inesperadamente sorpresivo: Escribí mi último post dedicado al desaparecido y recibí  una respuesta que me dejó un gran signo de interrogación (sin resolver hasta el momento, claro). Con fundamentos químicos pretendí desencantar a algunos enamorados, no sin antes ser víctima de los mismos y gracias a ellos, descubrir qué son los besos cuija y los abrazos chaparritos. Recibí sabios consejos de Fab. Limpié el baúl con la debida dosis de nostalgia y alegría de una historia hermosa. Me gané el silencio de mi mejor amigo. Salí a bailar con las mejores amigas que pueda tener, metida en un chiquivestido. Leí con sonrisa amplia y lagrimita asomada, las letras de mis hermanas Villagómez. Escuché el Bar con una lluvia de imágenes imprescindibles. Discutí por primera vez con Dul, mientras lloraba y reía al mismo tiempo. Compré y medio vendí al lado de ella un montón de regalitos cursis que respondían a nuestro deseo ferviente de festejar el amor kitsch, harto conscientes de la faramalla del 14 de febrero, claro. Para nosotras sin embargo, no hubo peluches, ni corazones rojos, ni chocolates, ni globos, ni cenas, ni pétalos de rosa, ni copas de vino (mucho menos la Möet & Chandon que tantas ganas teníamos de comprar y que despistadamente cambié por una paleta de grosella). Para mí hubo billar, carcajadas y sugerencias que parecían órdenes de ponerme el suéter, pero esa es otra historia. Finalmente, Dul y yo hicimos valiosas conclusiones que seguro nos serán útiles, porque  al parecer, la crisis económica generó a su vez una crisis romántica y rosa (cursi, pa' abreviar):
1. Decir sí (con voz o con silencio) cuando frente a la novia un vendedor le ofrezca a su chico un regalo cursi para ella.
2. Ver con malos ojos la típica actitud del ennoviado que distrae a su chica justo cuando están a punto de cruzar con un globero o una florista y argüir después que no se fijó.
3. Caballerosidad ante todo. A las mujeres comunes nos encanta.
No es que apueste por el amor interesado, pero los detalles de un noviazgo típico en donde él te hace caminar junto a la pared, te invita, te da la mano al bajar, te abre la puerta del coche, te acerca la silla a la mesa, te procura, te cuida, te protege, te mima, son muy halagadores. ¿Quién no quiere un caballero a su lado? (Yo tengo suerte).

miércoles, 3 de febrero de 2010

Pasan y pasan

Se asolea, se nubla, llueve, se va la luz, se apaga el celular misteriosamente, camino y camino y mientras espero, cualquier cosa, pero espero. Sentada, acostada, bailando, leyendo, contando cuentos a los niños. Pasan los días y nada, pero yo sigo esperando porque todo lo que soy está ahí, esperando a que se decidan un par de manos, muchos cabellos rizados, una voz de letras. Paciencia tengo, mucha, como nunca tengo mis brazos llenos de paciencia, por supuesto, ansiosos para abrazar y sentirme bien. Hacer sentir bien. Animada estoy. No recuerdo cómo se escucha esa voz, ni cómo sonríe, ni nada. Me he remitido a casi nada. No me pregunto si esta espera me servirá de algo, porque de inmediato digo que sí. Cualquier cosa me haría sonreir (cualquier cosita de por sí lo hace). Me convenzo de que sí, de que ese elegido es correcto, por eso mismo espero y escribo y envío muchas canciones que pongan de buen humor. Comparto mi buen humor. Me comparto. Me pone carcajeante escribir y que me lea y que no me diga nada. Qué chistoso es ser leída por un mudo, no sólo de voz, sino también de letras. ¿Dónde andará? Lo puedo imaginar en cualquier lado, haciendo absolutamente cualquier cosa. No sé casi nada y es suficiente, porque no tengo ganas de completarlo sola, de imaginar e idealizar (tal vez sólo un poco), mejor espero a ver si sí. Mientras, que sigan los días como van, porque sin querer e inexplicablemente, está.

(Hoy, fue mi día de cantinflear, jajajajaja).