
Dul pensó que sería terriblemente cursi; yo pensé que serían historias ensoñadoras... quizá la sobreestime. No me disgustó, sobre todo porque estuve esperando verla mucho tiempo y más porque no pude ver Paris, je t'aime. Sinceramente, tenía mucho significado asistir al cine y empaparme de Nueva York a través de esa pantalla grande, pero de otro modo; caminar al lado de los personajes, entrar en las historias al puro estilo de Cecilia. Confieso que quisiera ir por allá, ahora no pensando en cómo ser Violetta, ni tampoco imitando a Annie Hall, solamente me encantaría pasear y coincidir conmigo misma. Encontrarme como una chica simpática y curiosa, tal vez tímida y desesperada, seguro aquella ciudad me haría trizas con tal actitud (ja!)... By the way, Dul y yo carcajeamos con la idea de hacer DF, te amo, que incluiría tal vez la historia de un taxista que es seducido por su pasajera, claro, Arjona haría el soundtrack de este corto, ¿si no quién? jajajaja.


